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Israel desafía la condena internacional y permite el regreso de colonos a un asentamiento en Cisjordania evacuado hace 20 años
- Autor, Lucy Williamson
- Título del autor, BBC News
- Fecha de publicación
- Tiempo de lectura: 6 min
Una nueva generación de colonos israelíes ha regresado al asentamiento de Kadim, en la Cisjordania ocupada, dos décadas después de que fuera cerrado por un anterior gobierno de Israel.
Treinta familias a las que el consejo regional de colonos llamó "pioneras" llegaron al asentamiento el jueves procedentes de Tel Aviv, impulsadas por una ola de nacionalismo judío alentada por el actual gobierno de Israel.
Llegaron en pequeños grupos, algunos bajo escolta militar, con banderas israelíes azules y blancas ondeando en sus vehículos mientras atravesaban aldeas palestinas y tierras de cultivo.
Algunos arrastraban remolques cargados con ropa de cama, muebles y materiales de construcción.
El gobierno israelí ha revocado una prohibición de 20 años sobre los asentamientos judíos en los alrededores de Yenín, una ciudad en el norte de Cisjordania.
Los palestinos observan con temor esta nueva expansión.
Todos los asentamientos israelíes y los asentamientos no autorizados de colonos son ilegales según el derecho internacional.
Estos últimos también son ilegales según la legislación israelí, aunque suelen recibir apoyo y financiación estatales.
"Veintiún años después del crimen de la expulsión del norte de Samaria, hemos completado la rectificación (...) y hemos regresado al asentamiento de Kadim", dijo el ministro de Finanzas de Israel, el ultraderechista Bezalel Smotrich, durante la ceremonia de inauguración.
Smotrich utilizó el término bíblico Samaria para referirse al norte de Cisjordania.
Entre los asistentes estaban también el ministro de Justicia de Israel, el presidente de la Knéset (parlamento israelí) y Yossi Dagan, jefe del consejo regional de colonos, quien prometió que algún día también regresarían a Gaza.
El retorno a Kadim
Kadim, situado en una pequeña colina a las afueras de la ciudad palestina de Yenín, fue evacuado en 2005 por un pasado gobierno israelí como parte de un amplio plan de "desconexión unilateral", que también incluyó la retirada de todos los colonos y soldados judíos de Gaza y el desmantelamiento de otros tres asentamientos en el norte de Cisjordania.
En aquel momento, esos cuatro asentamientos se consideraban demasiado aislados y costosos de proteger, además de tener escaso valor estratégico.
En las últimas semanas, viviendas prefabricadas de color blanco han reaparecido en la cima de la colina, en preparación al regreso de las familias.
Nuestra solicitud para hablar con quienes asistieron a la ceremonia fue rechazada; nos informaron que no se permitía la entrada de medios de comunicación al asentamiento ese día.
Mientras circulábamos por un camino de tierra en la colina situada detrás del asentamiento, encontramos a un agricultor palestino dedicado al cultivo de hortalizas, que vive en la misma casa donde nació hace 53 años.
Nos contó cómo, de niño, vio construirse Kadim y cómo, dos décadas después, fue testigo nuevamente de la salida forzada de los colonos por decisión del gobierno.
"En aquel entonces, los colonos vivían junto a nosotros y coexistíamos pacíficamente. Ellos vivían sus vidas y nosotros las nuestras", relató.
Ahora, al verlos regresar, siente temor.
"Me preocupa que los acontecimientos se extiendan a nuestro alrededor y la carretera de circunvalación donde demolieron tiendas y negocios", señaló.
"Expulsaron a mis sobrinos de sus huertos de hortalizas y cítricos, diciéndoles: 'Aquí no tienen cabida, no vuelvan'".
Explicó que su familia huyó de Haifa durante la guerra árabe-israelí de 1948.
"No tengo las fuerzas para desplazarme de nuevo. Vivimos con un sentimiento de resignación. Es una vida llena de miedo", anotó.
Tras la evacuación de Kadim y de los otros tres asentamientos en 2005, los israelíes tuvieron prohibido establecerse en esta zona.
El actual gobierno de Israel anuló esa prohibición.
Asentamientos reabiertos
Kadim es el último de los asentamientos evacuados en 2005 que ha sido reabierto. Ganim, Sanur y Homesh ya han sido inaugurados formalmente y varias familias se han instalado en ellos.
Sin embargo, representan solo una pequeña parte del amplio proyecto de asentamientos impulsado por el gobierno israelí. Desde que llegó al poder a finales de 2022, ha aprobado más de 100 nuevos asentamientos en Cisjordania, incluidos 19 en el norte de este territorio.
Hagit Ofran, directora del programa Settlement Watch de la organización Peace Now, afirma que la rápida construcción en la zona de Yenín forma parte de una carrera más amplia del gobierno israelí para expandir los asentamientos antes de las elecciones israelíes previstas para octubre.
Uno de esos nuevos asentamientos es Emek Dotan, al oeste de Yenín, inaugurado oficialmente el domingo pasado y que actualmente alberga a casi dos docenas de familias judías.
Desde una pequeña agrupación de viviendas palestinas vecina a Emek Dotan, el profesor Samer Jaber ha observado cómo surgía el asentamiento: primero las excavadoras y después las viviendas móviles colocadas en el terreno.
Según él, los problemas comenzaron incluso antes de la llegada de la mayoría de las familias.
"Grupos de personas vienen y se colocan frente a nuestras casas para grabarnos", relató.
"Ayer estuvieron aquí grabándome a mí y a mis hijos. Cada vez que mi esposa salía de casa también la grababan. Intentan entrar en nuestras viviendas. Además, van de casa en casa iluminando directamente todas las ventanas con potentes focos a las dos o tres de la madrugada", añadió.
Samer tiene una discapacidad visual parcial y una lesión en una pierna que dificulta sus movimientos.
"El miedo lo domina todo. Estamos completamente indefensos. Todos ellos llevan armas. Estoy trayendo bloques de hormigón para cerrar este lado de la casa porque temo por mis hijos", dijo Samer.
Aumento a pesar de la prohibición
Samer ha observado cómo los asentamientos, así como los ataques de colonos, han aumentado en otras partes de Cisjordania durante los últimos años, pese a la presión internacional.
"Europa no tiene tiempo para nosotros; Estados Unidos está centrado en Irán; China no tiene interés. Rusia está ocupada con Ucrania, las Naciones Unidas están acabadas y los países árabes tienen sus propios problemas internos", explica Samer.
"Los sistemas democráticos han terminado, están acabados", concluyó con evidente amargura.
"La civilización, el progreso y la modernidad son una mentira".
Junto con los nuevos asentamientos alrededor de Yenín, se están construyendo rápidamente dos nuevas bases militares israelíes: vehículos de obra levantan nubes de polvo detrás de altos muros de hormigón coronados por torres de vigilancia y alambre de púas, mientras las banderas israelíes ondean al viento.
También se está construyendo un puesto militar sobre tierras palestinas confiscadas junto al campamento de refugiados de Yenín. Se trata de la primera base militar israelí levantada en territorio bajo control total de la Autoridad Palestina desde la firma de los Acuerdos de Oslo en 1993.
El ejército israelí evacuó a miles de residentes del campamento de refugiados de Yenín antes de ocuparlo en 2025.
Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron que la construcción del puesto militar en Jabriyat fue ordenada "de acuerdo con las necesidades operativas".
El gobernador de Yenín de la Autoridad Palestina, Kamal Abu al-Rub, aseguró que le preocupa que la confiscación de tierras alrededor del campamento de refugiados indique un plan para instalar allí colonos, en pleno corazón de una ciudad palestina, fragmentándola como ocurrió en Hebrón o Jerusalén.
Describió las dos décadas transcurridas sin colonos en los alrededores de Yenín como una etapa de "dicha".
"Ahora vivimos en el infierno orquestado por ellos y por sus agresiones", afirmó. "Limita nuestra movilidad. Cortan carreteras, arrasan tierras y talan árboles".
La velocidad de los cambios en esta zona resulta vertiginosa.
Hace apenas unas semanas, estaba tomando café en una cafetería situada en la carretera que conecta Kadim con el norte de Cisjordania e Israel. Hoy, esa cafetería y decenas de tiendas y negocios palestinos que la rodeaban son montones de escombros al borde de la carretera, demolidos por el ejército israelí.
La cuenta atrás hacia las elecciones israelíes de octubre parece medirse aquí por el número de edificios palestinos demolidos y por la cantidad de nuevas viviendas móviles instaladas por los colonos.
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