En fotos: tesoros del Cielo en Londres

Fecha de publicación

El rostro de Cristo y espinas de su corona; estatuas y reliquias con partes del cuerpo de santos... objetos de devoción de la Europa medieval llegan al Museo Británico y dan una idea de la forma cómo se vivía la tradición en esa época.

Reliquias en el British Museum
Pie de foto, El Museo Británico de Londres explora en una nueva exhibición el significado espiritual y artístico de las reliquias cristianas de la Europa medieval. La exposición, que podrá visitarse hasta el 9 de octubre, analiza la evolución de los relicarios desde simples cajas que contenían desde restos humanos hasta objetos de gran importancia ritual y belleza artística. Aquí vemos uno de ellos, un busto de una santa desconocida, probablemente una de las compañeras de Santa Úrsula, que data de aproximadamente 1530.
Reliquias en el British Museum
Pie de foto, La exposición se abre con el busto relicario de San Baudime, que viajó como misionero cristiano de Roma a la Galia (actual Francia), enviado por San Pedro, a comienzos del siglo XII. Es uno de los llamados "relicarios parlantes", bustos realistas que representan a santos y que comenzaron a ser populares a partir del siglo XII. La mayoría de los objetos reunidos en el museo datan de entre 200 y 1500.
Reliquias en el British Museum
Pie de foto, Este relicario con forma de tríptico formó parte de un altar y fue pintado por Lippo Vanni, artista de Siena, Italia, entre 1350 y 1359. En los agujeros del centro alguna vez hubo reliquias. Las pinturas muestran a Santa Oria y Juan el Bautista junto a la Virgen María y el Niño Jesús. La realización de pequeños paneles devocionales rodeados de pequeñas cámaras de reliquias empezó a florecer en Siena en la segunda mital del siglo XIV.
Reliquias en el British Museum
Pie de foto, Las reliquias eran por lo general fragmentos del cuerpo humano u objetos materiales santificados por su contacto con los santos. Las más valiosas eran por supuesto las que se creían relacionadas con el mismo Cristo o la Virgen María: desde la corona de espinas hasta la leche del pecho de la Virgen. La espina de este relicario -escondida tras el cristal- podría proceder de la corona de espinas de Cristo, supuestamente adquirida por el rey Luis IX de Francia en 1239 del emperador latino de Constantinopla, Balduino II. El rey separó las espinas de la corona y mandó a hacer muchos relicarios que utilizó como regalos.
Reliquias en el British Museum
Pie de foto, Este relicario, con su magnífica visión del Juicio Final, se hizo para contener otra espina de la corona de Cristo. Ésta fue llevada a París desde Constantinopla por Luis IX, que construyó la Santa Capilla (Sainte-Chapelle) de París para albergar la reliquia. El museo londinense reunió 150 objetos procedentes de su propia colección y de cerca de cuarenta instituciones que incluyen al Vaticano, varias catedrales europeas y museos de Europa y EE.UU.
Reliquias en el British Museum
Pie de foto, Este colgante contiene reliquias de San Demetrio de Tesalónica, mártir cristiano que murió a principios del siglo IV. En este caso las reliquias del santo no son sus huesos, sino el óleo o crisma recogidos en su tumba y de la tierra empapada de sangre recogida en el sitio de su martirio. Dos de sus reliquias se encuentran en forma de colgantes circulares como este, de oro, plata y esmalte, cuyo propietario lo llevaba alrededor del cuello.
Reliquias en el British Museum
Pie de foto, Otro “relicario parlante”. Esta figura imita la forma de la parte del cuerpo que contiene, es decir, el hueso cúbito -parte inferior del brazo- de un santo no identificado. Sin embargo, no siempre la forma de un relicario se corresponde su contenido: algunos relicarios con forma de brazo contienen los restos de varios santos. Otros albergan reliquias de diferentes partes del cuerpo de un santo. La popularidad de los relicarios del brazo a partir del siglo XII se debe a su utilidad como accesorios litúrgicos, ya que les que permitían a los clérigos bendecir, tocar y sanar a los fieles con la propia mano del santo durante celebraciones litúrgicas y procesiones.
Reliquias en el British Museum
Pie de foto, Entre las famosas reliquias que han viajado a Londres está el llamado Mandilión de Edesa, un rostro sobre tela de lino enmarcado en oro y alhajas, que, según la leyenda, fue un retrato que le encargó a un pintor el rey Abgar de Edesa (hoy Urfa, en Turquía). Cuenta la leyenda que el artista, enviado a Tierra Santa, no pudo captar la semejanza de Cristo, pero que éste se secó el rostro con un paño, donde quedaron milagrosamente fijadas sus facciones.
Reliquias en el British Museum
Pie de foto, En este relicario con forma de sarcófago se representa el martirio, el funeral y la ascensión al cielo de la Santo Tomás Becket, el arzobispo de Canterbury asesinado en 1170 dentro de su catedral por los enviados del rey Enrique II de Inglaterra.Este pequeño cofre es uno de los más antiguos ejemplos de este tipo de producción artística. La amplia difusión de estos cofrecillos con las reliquias del mártir inglés a lo largo de los principales caminos de peregrinación medieval testimonian la fama alcanzada por el santo en todo el mundo cristiano.
Reliquias en el British Museum
Pie de foto, Esta insignia medieval está hecha de plomo y representa a San Jorge matando al dragón, visto por la doncella Una, a la que está rescatando. Cientos de insignias peregrinas como esta se han encontrado en el Reino Unido. Ir de peregrinación era una parte importante de la fe cristiana en la Europa medieval. Los peregrinos viajaban a menudo cientos, incluso miles de kilómetros para visitar los restos de un santo. Las insignias peregrinas eran producidas en masa en moldes y eran baratas para que todos pudieran tener una. La gente las llevaba en la ropa, el sombrero o alrededor del cuello para mostrar dónde habían estado de peregrinación. La mayoría de estas reliquias han sido halladas en ríos o cerca de ellos, ya que los peregrinos creían que traía buena suerte echarlas al agua.